{"id":2062,"date":"2018-04-15T20:57:22","date_gmt":"2018-04-15T20:57:22","guid":{"rendered":"http:\/\/raval.es\/elx\/?p=2062"},"modified":"2018-04-18T12:12:22","modified_gmt":"2018-04-18T12:12:22","slug":"la-cuna-de-la-ravalucio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/raval.es\/elx\/la-cuna-de-la-ravalucio\/","title":{"rendered":"La Cuna de la Ravaluci\u00f3 (Alberto Mart\u00edn)"},"content":{"rendered":"<div id=\"fb-root\"><\/div>\n<p><em>(Basado en hechos reales)<\/em><br \/>\nNo sab\u00eda muy bien c\u00f3mo hab\u00eda llegado a aquella situaci\u00f3n ni por qu\u00e9 hab\u00eda aceptado la encomienda, pero lo cierto era que estaba all\u00ed oculta entre las palmeras esperando ver aparecer a su confidente. Al otro lado de la calle se abr\u00eda un barrio de edificios color salm\u00f3n en forma de semic\u00edrculo, que dejaban espacio a varios patios interiores. Ya fuera por la poca iluminaci\u00f3n, a la que las farolas fundidas contribu\u00edan, por el destello proveniente de las hogueras callejeras surgidas del fr\u00edo de aquel 5 de enero de 2014, o porque se sent\u00eda observada por sus vecinos en la distancia, la atm\u00f3sfera resultaba desoladora.<br \/>\nUn coche deportivo se detuvo en el per\u00edmetro de la barriada ilicitana a unos metros de ella, momento en que sali\u00f3 de su escondite y se acerc\u00f3. El conductor le entreg\u00f3 un peque\u00f1o libro en cuanto ella pronunci\u00f3 las palabras clave y sali\u00f3 a todo gas. En aquella Antolog\u00eda po\u00e9tica de Miguel Hern\u00e1ndez destacaban algunos versos subrayados de Nanas de la cebolla del a\u00f1o 1939: Es tu risa en los ojos la luz del mundo; Siempre en la cuna, defendiendo la risa pluma por pluma. No le cost\u00f3 mucho deducir a d\u00f3nde deb\u00eda ir: en la ciudad s\u00f3lo hab\u00eda un lugar que hiciera honor a esas palabras. En el instante en que dej\u00f3 atr\u00e1s los huertos de palmeras y llegaba a Puertas Coloradas, se dio cuenta de que la segu\u00edan \u2014eran ya muchos a\u00f1os en esto. El paso fren\u00e9tico termin\u00f3 entonces convirti\u00e9ndose en huida por las estrechas calles del Raval.<br \/>\nNo muy lejos de all\u00ed, al otro lado del r\u00edo, alguien rebuscaba en la basura sobras que llevarse a la boca \u2014restos comestibles de verdura, de cebolla. Empujaba un carro de compra con sus escasas pertenencias, con cartones y mantas con que montar una cama temporal. La humedad de los \u00faltimos d\u00edas le hab\u00eda obligado a abandonar su refugio bajo el Puente de la Generalitat. Manolillo era un buen hombre \u2014quien lo conoc\u00eda estaba seguro de ello\u2014, pero a veces la vida te juega malas pasadas. Su figura enjuta a la par que desali\u00f1ada le hac\u00eda parecer mucho m\u00e1s mayor de lo que era. Respond\u00eda a los desprecios con una sonrisa en la boca y, a pesar de todo, ten\u00eda la firme determinaci\u00f3n de salir adelante, de desterrar sus adicciones antes que \u00e9stas le desterraran a \u00e9l. Fue as\u00ed como decidi\u00f3 cruzar la pasarela pintor Vicent Albarranch con la esperanza de que las risas intermitentes mezcladas con el olor a frito provenientes del bar al otro lado fueran una se\u00f1al inequ\u00edvoca de que su suerte iba a cambiar.<br \/>\nTom\u00f3 un respiro, agazapada tras un contenedor. Hab\u00eda conseguido zafarse de sus perseguidores gracias a su forma f\u00edsica, al menos moment\u00e1neamente: tarde o temprano dar\u00edan con ella, por lo que deb\u00eda darse prisa en encontrar lo que buscaba. Una revoluci\u00f3n a gran escala se desencadenar\u00eda si ca\u00eda en manos equivocadas \u2014era el \u00fanico dato del que dispon\u00eda, aparte de las se\u00f1as de aquella antolog\u00eda po\u00e9tica, que le hab\u00edan hecho llegar a una verja blanca de una antigua casa, entrada de la teter\u00eda La Cuna.<br \/>\nDesde fuera una m\u00fasica con aires rockeros ratificaba el cartel con la actuaci\u00f3n de Los Tutankamones. El local estaba lleno de gente enfervorizada que jaleaba al ritmo del cantante, un tipo ataviado con boina negra y unas grandes gafas de sol con borde dorado que se hac\u00eda llamar Hakim KaraKin KolKastee. Podr\u00eda pasar desapercibida entre aquel tumulto, no s\u00f3lo porque Hakim concentraba el foco de atenci\u00f3n sobre una tarima situada al lado de la puerta, sino porque su falda hippie de coloridos estampados no desentonaba.<br \/>\nFue abri\u00e9ndose camino hasta pasar unos seudoarcos y alcanzar la barra, que era la antesala de una zona interior m\u00e1s tranquila, una especie de patio techado con mesitas. Las paredes con incrustaciones de piedra r\u00fastica, el techo de vigas de madera, junto con la variada decoraci\u00f3n oriental o tribal proporcionaban una sensaci\u00f3n acogedora. Artistas asiduos de conversaci\u00f3n amena cerraban tratos para los pr\u00f3ximos bolos acomodados en sus taburetes.<br \/>\nLa demanda de absenta rebajada con agua fr\u00eda aumentaba por momentos, hasta que alguien se anim\u00f3 a sacar la arm\u00f3nica para unirse a la banda de manera improvisada ante la expectaci\u00f3n de la audiencia. Era entre ese ambiente m\u00e1gico y bohemio donde esos fragmentos de poes\u00eda hernandiana deb\u00edan cobrar sentido.<br \/>\nAl fondo del escenario, un dibujo de dos casas amorfas paralelas sobre el que se pod\u00eda leer La Cuna parec\u00eda tapar una ventana. Entr\u00f3 en p\u00e1nico al descubrir que una gran m\u00e1scara de caoba colgada justo en la pared contigua, un barbudo cuyas cavidades oculares desped\u00edan luminosidad, se ajustaba a esa descripci\u00f3n: Es tu risa en los ojos la luz del mundo. Si eso era cierto, \u00bfc\u00f3mo iba a conseguir examinarla? Una vez en el patio techado escudri\u00f1\u00f3 las habitaciones anexas. Cuando empezaba a pensar que el buda sentado que serv\u00eda de portavelas en una falsa chimenea era su \u00faltima opci\u00f3n, repar\u00f3 en un pedestal blanco desde el que se proyectaba un foco sobre un cuadro: la luna llena, con su aura plateada, se levantaba majestuosa sobre las nubes y el mar \u2014la luz del mundo. Mir\u00f3 a su alrededor antes de darle la vuelta y ver inscrito 1939 sobre el marco. No cab\u00eda duda de que el microchip con la informaci\u00f3n se hallaba alojado ah\u00ed. Sin tiempo para pensar, lo tap\u00f3 con un pa\u00f1uelo palestino olvidado en los primeros compases del concierto, lo apret\u00f3 contra su cuerpo y se dirigi\u00f3 resuelta a la salida, mientras la locura colectiva se desataba ante un solo de guitarra. Ya en la calle, dos individuos con cara de pocos amigos se bajaron de un coche oscuro y comenz\u00f3 otra persecuci\u00f3n sin tregua hacia la ladera del r\u00edo.<br \/>\nTendr\u00eda que esperar a que los clientes se marcharan para poder pedirle al camarero los pinchos de tortilla y los calamares que la abundancia les hab\u00eda impedido comer. Mientras tanto Manolillo sigui\u00f3 empujando el carro en direcci\u00f3n a una plaza cercana llena de bancos \u2014conocida como la Pla\u00e7a del Gall\u2014 con la idea de atisbar alg\u00fan sitio seguro donde poder dormir. Justo antes de llegar, el esfuerzo hizo que perdiera el control del carro durante unos segundos, cuando se agachaba a recoger una colilla todav\u00eda humeante. Todo ocurri\u00f3 muy deprisa: primero not\u00f3 c\u00f3mo saltaban sobre \u00e9l y, al darse la vuelta, vio una silueta femenina flechada cuesta abajo con algo bajo el brazo; poco despu\u00e9s un hombre corpulento chocaba aparatosamente contra el carro a la deriva, sal\u00eda despedido de tal modo que se daba de bruces con un \u00e1rbol erguido en su trayectoria; finalmente, sin m\u00e1s capacidad de reacci\u00f3n, llegaba el trompazo con el segundo de los perseguidores, tras el cual se hizo la oscuridad.<br \/>\nUna vez encima de la pasarela los dos individuos se detuvieron exhaustos tratando de localizarla a ambos lados de la ladera, y maldijeron su suerte al verla escapar en la lejan\u00eda por el extenso mural que decoraba el cauce del Vinalop\u00f3, hasta que desapareci\u00f3 rumbo al sur.<br \/>\nCuando despert\u00f3, Manolillo yac\u00eda a solas con sus cosas desparramadas por el suelo y un charco de sangre en la base del \u00e1rbol afectado. Desorientado recogi\u00f3 todo \u2014tambi\u00e9n una extra\u00f1a tarjeta de memoria que, como hac\u00eda con lo que encontraba, guard\u00f3: nunca se sab\u00eda para qu\u00e9 iba a servir algo.<\/p>\n<p><em>Dedicado a Jos\u00e9 P\u00e9rez: por su importante aportaci\u00f3n para cambiar el mundo; en cierta medida cualquier persona lo cambia, aunque no lo sepa.<\/em><br \/>\n<em>Dedicado a quien rob\u00f3 el cuadro: habr\u00e1 una 2\u00aa parte si lo devuelve.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Basado en hechos reales) No sab\u00eda muy bien c\u00f3mo hab\u00eda llegado a aquella situaci\u00f3n ni por qu\u00e9 hab\u00eda aceptado la encomienda, pero lo cierto era que estaba all\u00ed oculta entre las palmeras esperando ver aparecer a su confidente. 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