{"id":4890,"date":"2021-07-14T15:35:49","date_gmt":"2021-07-14T15:35:49","guid":{"rendered":"https:\/\/raval.es\/elx\/?p=4890"},"modified":"2021-11-01T21:10:02","modified_gmt":"2021-11-01T21:10:02","slug":"suceso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/raval.es\/elx\/suceso\/","title":{"rendered":"El Suceso (Luis Pueyo)"},"content":{"rendered":"<div id=\"fb-root\"><\/div>\n<p>\u00bfA qui\u00e9n no se le ha pasado por la cabeza alguna vez matar a alguien?. No nos referimos a ese odio primario que nuestra frustraci\u00f3n cotidiana trata de canalizar mediante reacciones extempor\u00e1neas. Matar puede llegar a ser una simple respuesta a un complejo callej\u00f3n sin salida. O tambi\u00e9n puede carecer de explicaci\u00f3n alguna. Matar, s\u00ed, deshacerse de alguien inc\u00f3modo porque nos amarga la vida, porque nos ha ofendido o, simplemente, porque nos resulta molesto. Entonces el deceso del finado constituye una verdadera liberaci\u00f3n. Pero, \u00bfhemos pensado que puede haber momentos en la vida en los que se asesina al pr\u00f3jimo sin m\u00e1s?. No hay m\u00f3vil, no hay motivo, sencillamente se mata porque acontece un instante, como caen las hojas en oto\u00f1o o como en primavera, en una tarde calurosa y soleada, de repente cae una granizada que lo destroza todo.<\/p>\n<p>Asunci\u00f3n, Asun, Xon era una joven trabajadora del calzado de baja desde hac\u00eda meses que un d\u00eda sin saber muy bien por qu\u00e9 asesin\u00f3 a una persona. \u00a0De buena ma\u00f1ana, despu\u00e9s de haber depositado por unas horas a su beb\u00e9 en una guarder\u00eda cercana a su domicilio, en el carrer Fossar, acudi\u00f3 al mercado a por unas cuantas verduras y carne para la comida. Ese nuevo y acristalado mercado improvisado del que decidi\u00f3 regresar bajando las escaleras del puente de Canaleja,\u00a0 pasando por el desvencijado edificio que hab\u00eda acogido la central de Correos. Poco despu\u00e9s, cuando caminaba con su cesta de mimbre en una mano, al pasar por el puente m\u00e1s antiguo que atravesaba aquella rambla, la del Vinalop\u00f3, empuj\u00f3 con una fuerza descomunal a una se\u00f1ora mayor que estaba asomada mirando las pinturas en el hormig\u00f3n, el leve transcurrir del agua por su acequia, un poco desbordada tras una noche de lluvias junto al tajamar, de tal modo\u00a0\u00a0que propuls\u00e1ndola al vac\u00edo, pereci\u00f3 esta segundos despu\u00e9s del impacto contra el s\u00f3lido fondo \u00a0del decorado encauzado. \u00a0Ni siquiera se tom\u00f3 la molestia de mirar el resultado de su acci\u00f3n. Era consciente de lo que hab\u00eda hecho e incluso sinti\u00f3 un helado escalofr\u00edo en la espalda al o\u00edr el grito desencajado y el crujido final del cr\u00e1neo al estallar. Pero lo cierto es que prosigui\u00f3 tranquilamente, solo acelerando levemente su marcha, hasta abandonar el puente de Santa Teresa.<\/p>\n<p>Fue sorprendente que nadie se percatara del hecho. Solo un anciano que circulaba por la otra acera en sentido opuesto, hacia el carrer major del Pl\u00e1 y que estaba ya cercano a abandonar el viaducto, al o\u00edr el grito, se gir\u00f3 y despu\u00e9s, acerc\u00e1ndose a la barandilla de enfrente, observ\u00f3 al fondo como la sangre del cr\u00e1neo fracturado de la anciana coloreaba intensamente el abstracto dibujo del fondo. Ning\u00fan coche circulaba en aquel momento por el trayecto del peque\u00f1o pero profundo puente.\u00a0Xon, Asuci\u00f3n, hab\u00eda ya girado hacia su manzana, tres calles al sur del cauce, subiendo la cuesta de Porta Oriola y Sant Miquel. En realidad nada cambi\u00f3 en la ciudad porque las noticias afirmaron que una persona de avanzada edad se hab\u00eda lanzado al vac\u00edo de buena ma\u00f1ana. Parad\u00f3jicamente Xon, la asesina, escuchaba la noticia mientras cuajaba una tortilla a la francesa y su marido miraba en el tel\u00e9fono las t\u00edpicas tonter\u00edas de un grupo de mensajer\u00eda.<\/p>\n<p>-Otra persona que se suicida. Vaya racha llevamos. Este \u00faltimo mes ya van cuatro-\u00a0\u00a0dec\u00eda el marido<br \/>\n-S\u00ed, debe ser la crisis- contest\u00f3 con indiferencia la asesina.<\/p>\n<p>Un suceso sin importancia. Era habitual en aquella ciudad que los suicidas utilizaran los numerosos puentes para acabar con todo. Nadie, por tanto, pod\u00eda siquiera intuir que se trataba de un asesinato.<\/p>\n<p>Nadie excepto otra mujer. Esta mujer hab\u00eda visto algo desde el balc\u00f3n de un octavo piso del bloque que hab\u00eda inmediatamente junto a la estrecha calle que conduc\u00eda al puente, en la esquina con Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez. Acababa de dar la \u00faltima calada a un Chester justo en el momento que observ\u00f3 como la vieja se reventaba en la dura superficie de la rambla. En realidad hab\u00eda cre\u00eddo ver, casi en estado de conmoci\u00f3n, que mientras el bulto negro se estrellaba en el suelo seco de aquel r\u00edo casi sin agua una mujer de mediana edad y con una bolsa en la mano aceleraba el paso y desaparec\u00eda de su vista con mucha prisa, como si algo muy urgente la impulsara a ello. Por all\u00ed pululaba tambi\u00e9n un hombrecillo calvo que hab\u00eda cruzado para mirar lo que acababa de acontecer.<\/p>\n<p>Lo que vio ese d\u00eda, pese a ser visto a una distancia considerable, la dej\u00f3 tan sobrecogida que durante unos minutos permaneci\u00f3 sentada en el sal\u00f3n-comedor con vistas al cauce en silencio, cavilando qu\u00e9 era en realidad lo que acababa de presenciar. Obviamente era un suicidio, \u00a0se dijo al cabo del rato, algo de lo que la gente hablaba con frecuencia en aquellos tiempos m\u00e1s de lo habitual. Se acordaba de una vecina del Raval que hab\u00eda perdido as\u00ed a sus dos hijos en un lapso de tres a\u00f1os. \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 pasando?, se preguntaba. Telefone\u00f3 a su hermana para contarle la an\u00e9cdota, excitada todav\u00eda. Despu\u00e9s de unas horas, mientras bajaba a pasear a Jackie, su bulldog ingl\u00e9s, pens\u00f3 en aquella mujer que hab\u00eda visto correr como alma que lleva al diablo.<\/p>\n<p>\u00bfNo era extra\u00f1o que no se hubiese detenido ante aquella desgracia?. Pero, al fin y al cabo, \u00bfpor qu\u00e9 deber\u00eda de haberlo hecho?.\u00bfEs que acaso no hab\u00eda gente que tras un atropello delante de sus narices, pasa r\u00e1pidamente ante la escena sin inmutarse, escupiendo en el suelo las c\u00e1scaras de la bolsa de pipas?.\u00bfPor qu\u00e9 tendemos a creer que todo el mundo tiene que ser tan morboso como nosotros?. Quiz\u00e1s aquella se\u00f1ora iba con prisa y no repar\u00f3 en el suicidio o bien vio a la mujer antes de lanzarse al vac\u00edo y pens\u00f3 que nada hab\u00eda ya que hacer. Pero entonces, si fue as\u00ed, \u00bfno es de una crueldad extrema no intentar evitar la tragedia, quiz\u00e1s tratando de convencer a la suicida de que desista de su acci\u00f3n?. En este \u00faltimo caso \u00bfpor qu\u00e9 nos vemos impelidos a evitar la muerte del pr\u00f3jimo?.En definitiva \u00bfno han tomado su fatal decisi\u00f3n libremente?. Entonces su muerte solo deber\u00eda preocupar a un reducido n\u00famero de personas, las que posiblemente lo hab\u00edan dejado de querer.<\/p>\n<p>Estas eran algunas de las preguntas que mientras paseaba atada a su perrita se realizaba la \u00fanica persona que cre\u00eda haber visto un suicidio que en realidad era un crimen. Un cruel y despiadado crimen, m\u00e1s vil si cabe por la intrascendencia otorgada por la homicida a su acci\u00f3n. Los inquisidores\u00a0\u00a0dorm\u00edan de un tir\u00f3n tras largas jornadas escuchando a sus v\u00edctimas destrozarse la garganta suplicando. Lo cierto es que Xon hab\u00eda dormido muy bien, quiz\u00e1s igual de bien o mejor que cualquier otro d\u00eda. Era consciente de que pod\u00eda acabar en prisi\u00f3n, perder a su familia y a su querido hijo pero, tras reflexionar por un momento mientras fregaba los platos, visualmente recre\u00f3 el instante, reparando de nuevo en que no hab\u00eda nadie en los alrededores y que, al fin y al cabo, estos no dejan de ser asuntos intrascendentes en una ciudad tan repleta de puentes y pasarelas. Sencillamente hab\u00eda ocurrido. No lo hab\u00eda planeado, tampoco era un accidente, era pura y sencillamente una decisi\u00f3n preclara pero sin maldad. Hab\u00eda matado, s\u00ed, pero no cabe duda, cavilaba, de que en realidad no hab\u00eda hecho da\u00f1o a nadie. Esa se\u00f1ora ya hab\u00eda cumplido su ciclo vital y, desgraciada ella, hab\u00eda tenido la mala suerte de pasar a su lado aquella ma\u00f1ana por el puente, como la cucaracha que tiene la mala fortuna de cruzarse ante nosotros antes de que la destrocemos con contra el suelo. \u201cIncidente\u201d, eso era todo. Un terrible y lamentable incidente.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 tenemos ese inter\u00e9s en lo macabro, en la muerte?. Los programas de televisi\u00f3n se pueblan de morbosos cr\u00edmenes y alcanzan grandes cuotas de audiencia. Es posible que cumplan una funci\u00f3n social y que, gracias a ellos, nuestro instinto criminal se aten\u00fae. Por eso se informa a diario, en primera plana, de todo tipo de sucesos macabros que nos enganchan al morbo mientras nos aleccionan sobre lo que no debemos hacer. Pero tambi\u00e9n es posible que esa sobredosis macabra infunda valor a qui\u00e9n est\u00e1 ya perge\u00f1ando su terrible idea.<\/p>\n<p>Mariana daba el \u00faltimo trago al\u00a0<em>Cardhu<\/em>\u00a0desde el balc\u00f3n con vistas al r\u00edo mientras meditaba sobre el suicidio. De repente una idea comenz\u00f3 a rondarle en la cabeza. \u00bfC\u00f3mo es posible que alguien sea tan fr\u00edo para no dar importancia a que una persona se est\u00e9 encaramando a la baranda del puente y no trate de impedirlo?. Si es as\u00ed, esa persona bien podr\u00eda matar a otra sin sentir nada, con total y pulcra frialdad. Llam\u00f3 inquieta a Manuel, todav\u00eda era pronto\u00a0\u00a0y sab\u00eda que su turno acababa a aquella hora.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0 Hola Manu.<br \/>\n&#8211; Hombre, cuanto tiempo, guapa. Hac\u00eda semanas que no llamabas.<br \/>\n&#8211; Escucha. \u00bfSabes que el otro d\u00eda vi el suicidio de la vieja?.<br \/>\n&#8211; \u00bfEl del puente de Santa Teresa?. No me digas. Pobre mujer, la soledad, el hast\u00edo. \u00bfSabes que cobraba 250 euros y viv\u00eda sola en un quinto sin ascensor?.<br \/>\n&#8211; Creo que no fue suicidio. Creo que la tiraron. No me digas c\u00f3mo, porque no lo vi, pero es una intuici\u00f3n. Esa mujer&#8230;<br \/>\n&#8211; \u00bfEst\u00e1s segura de lo que dices?. \u00bfDe qu\u00e9 mujer hablas?<br \/>\n&#8211; Justo cuando cay\u00f3 al vac\u00edo vi a una mujer corriendo en la parte final del puente. Al principio pens\u00e9 que ser\u00eda alguien pidiendo ayuda. Pero ahora no paro de darle vueltas y creo algo no encaja.<br \/>\n&#8211; Bueno. Puede que sea solo una sensaci\u00f3n, una simple intuici\u00f3n de las muchas que tenemos pero que no pasan de eso. El forense dice que la ca\u00edda fue limpia.\u00a0\u00a0No hay indicios de violencia ni impresiones en el cuerpo m\u00e1s all\u00e1 de las provocadas por el impacto&#8230;.la abuela no ten\u00eda ya a nadie. Todo encaja, no le des m\u00e1s vueltas.<br \/>\n&#8211; S\u00ed, es f\u00e1cil decirlo cuando tienes una pelota que no te deja comer en la boca del est\u00f3mago.<br \/>\n&#8211; Bueno, de todas formas le echar\u00e9 un vistazo al asunto. Ya sabes que yo no tengo mando en plaza pero algo puedo hacer. No te preocupes, Marian, rel\u00e1jate, yo te llamo en unos d\u00edas.<br \/>\n&#8211; Gracias, tengo tanto que agradecerte Manu.<br \/>\n&#8211; Tanto tiempo sin vernos. Pero ya ver\u00e1s c\u00f3mo no es nada, de verdad. A ver si\u00a0\u00a0nos volvemos a ver pronto.<br \/>\n&#8211; Un beso, Manolico.<\/p>\n<p>Manuel pregunt\u00f3 por el asunto. Mariana sigui\u00f3 con el runr\u00fan durante varios d\u00edas y esperaba firmemente su llamada. El Jueves al acabar el turno le llam\u00f3. Hab\u00eda algo. Una c\u00e1mara de seguridad de una tienda que ten\u00eda una posici\u00f3n oblicua al puente hab\u00eda registrado\u00a0una sombra oscura junto a la anciana antes de caer en picado. Era imposible saber si aquello era un efecto de la c\u00e1mara o verdaderamente otra persona que estaba junto a la supuesta suicida. Lo cierto es que se apreciaba a otra persona circulando a buen ritmo en l\u00ednea recta despu\u00e9s de la ca\u00edda. Ya era algo. No\u00a0obstante se dieron instrucciones para que aquello no saliera de all\u00ed. Solo Manuel hab\u00eda roto la confidencialidad: Mariana ya lo sab\u00eda. Era suficiente. Nadie sabr\u00eda explicar la forma concreta en que la noticia salt\u00f3 a la prensa. La forma en que el rumor hab\u00eda llegado a la redacci\u00f3n del diario L. y poco despu\u00e9s se hab\u00eda convertido en la comidilla de todo el barrio ser\u00eda extremadamente dif\u00edcil de averiguar pero no dif\u00edcil de intuir.<\/p>\n<p>El asunto como era l\u00f3gico lleg\u00f3 pronto a o\u00eddos de Xon. No obstante se segu\u00eda sintiendo segura. Tan interiorizada ten\u00eda su inocencia que continu\u00f3 con su anodina vida. Incluso comentaba con las vecinas la barbaridad de lo acontecido. En el fondo, pensaba, no hab\u00eda obrado err\u00f3neamente. La vida te ofrece, en contadas ocasiones, la posibilidad de ayudar a alguien a dejar de sufrir, era un pensamiento en el que cre\u00eda firmemente desde la \u00e9poca en que hab\u00eda visto morir de c\u00e1ncer terminal a su madre. No obstante tambi\u00e9n era consciente de que la mente juega en ocasiones muy malas pasadas.\u00a0\u00a0Aquellos rumores insistentes: era una mujer joven, hab\u00eda que atraparla a toda costa porque pod\u00eda volver a matar, un ser as\u00ed no se merec\u00eda vivir&#8230; Toda aquella opresi\u00f3n moral comenz\u00f3 a hacer mella en su propias convicciones. Semanas despu\u00e9s comenz\u00f3 a sentirse mal, realmente mal. Lo que en un principi\u00f3 se achac\u00f3 a su sobrevenida menopausia, fruto de la intervenci\u00f3n en d\u00f3nde se le extrajo el \u00faltimo ovario que todav\u00eda produc\u00eda \u00f3vulos, acab\u00f3 convirti\u00e9ndose en una terrible y fulminante depresi\u00f3n nerviosa. De repente, era ella ahora la que sent\u00eda la necesidad de\u00a0\u00a0ayuda, era ella y solo ella la que se ve\u00eda cayendo por aquel puente. No era tanto una duda sobre si su acci\u00f3n fue correcta como un temor a que, en realidad, todo hubiese correspondido a su drama. Aquel terrible drama con el que se le hab\u00eda privado para siempre de la posibilidad de crear nueva vida.<\/p>\n<p>Por las ma\u00f1anas, casi como si se tratase de una obsesi\u00f3n enfermiza, cuando regresaba con la compra se deten\u00eda un buen rato en el lugar en el que hab\u00eda sucedido el incidente, aquel lamentable instante en el que hab\u00eda arrebatado una vida. Depositaba las bolsas en el suelo y se apoyaba en la baranda como lo hab\u00eda hecho la pobre anciana. Despu\u00e9s de observar la zona del impacto en el hormig\u00f3n que conten\u00eda todav\u00eda una tonalidad m\u00e1s oscura fruto de la abundancia de la sangre, porque aquel r\u00edo reseco no sol\u00eda m\u00e1s que llevar un min\u00fasculo hilo de agua, permanec\u00eda con la mirada perdida sin hacer ning\u00fan movimiento. Se sorprend\u00eda de que todav\u00eda se pudiese distinguir. O quiz\u00e1s estaba enloqueciendo y solo ella lo ve\u00eda. Miraba hacia la iglesia de San Juan, hacia las casas que despuntaban desde la mitad del casalicio con la imagen de San Agat\u00e1ngelo. Pero no pod\u00eda dejar de volver a mirar al suelo, al criminal suelo.<\/p>\n<p>Uno de aquellos d\u00edas Mariana, Marian para los \u00edntimos, estaba apoyada en la baranda, asomada a su balc\u00f3n y, como era su costumbre, la mirada se fijaba en el lugar. El destino quiso que aquella ma\u00f1ana fuese a la misma hora en la que Mariana meditaba sobre si era preciso el suicidio. Observ\u00f3 a la joven mujer y algo que no sabr\u00eda describir le revel\u00f3 que era ella. Poco despu\u00e9s Xon se derrumbaba ante el comisario. Solo entonces tom\u00f3 verdadera conciencia de la trascendencia de su acci\u00f3n: no por el crimen sino por lo que este supon\u00eda para la colectividad y las devastadoras consecuencias que en el futuro se cernir\u00edan sobre su familia, sobre su hijo y el estigma que le acompa\u00f1ar\u00eda para siempre. Ella ser\u00eda la asesina del puente de la virgen, de la que todo el mundo hablar\u00eda. \u00a0La ciudad, conteniendo el aliento, respir\u00f3 aliviada: un breve respiro en aquel mar de cotidianeidad de una ciudad poco acostumbrada la crimen pero s\u00ed a la muerte autoinflingida. El barrio se sinti\u00f3 un poco menos culpable.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfA qui\u00e9n no se le ha pasado por la cabeza alguna vez matar a alguien?. 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