Calle del raval con El «Porquet de Sant Antoni» (Rincón del Tio Pascual)
Álvaro García
Elche y sus pedanías han tenido costumbres derivadas de su condición de pueblo agrícola, como era la cría del cerdo, tanto en las casas del “Camp como del Poble d’Elx”, dicha tradición ancestral concluía con la matanza que se realizaba con el frio del invierno coincidiendo con la fiesta de Sant Antoni.
Tras los episodios de cólera padecidos en Elche en el año 1890, el ayuntamiento endurece las normas sanitarias que afectan a los usos y costumbres seculares de la población, regulando la cría, sacrificio y posterior venta de la carne de cerdo, lo que originó multiplicar las solicitudes de autorización de la tradicional matanza, que los comerciantes del mercado presionarán para que se prohíba.
No obstante, la “matanza del cerdo” –o del porc- se encontraba muy arraigada en toda la cultura mediterránea y será difícil de combatir.
Dicha prohibición será uno de los factores más importantes de ruptura entre la ciudad rural y la apertura a la nueva ciudad industrial. Durante toda la última década del siglo XIX y aún ya avanzado el siglo XX, abundarán las denuncias por cría de cerdos en las casas, vulgarmente llamado “Porquet de Sant Antoni” hasta su total desaparición como costumbre de la población ilicitana.
Fuente: María Rosa Gómez Martínez
